BF2042 - Parte 1 "LA HUIDA DE DOHA"
12 de septiembre de 2041
Doha (Catar)
"Todo empezó hace un año, mientras hacía unas búsquedas con un navegador de la darknet en mi ciudad natal, Doha, cuando todavía estaba habitada. Como periodista, me había llegado a interesar mucho el tema de los despas armados e intentaba encontrar un contacto entre las filas de esos soldados sin patria. Finalmente, a las 3:28 a. m., una fuente anónima me envió un mensaje privado afirmando que era el hombre vivo más buscado: el comandante del mayor contingente de fuerzas despas, conocido por el mundo simplemente como «Oz».
Ya había recibido mensajes de ese tipo antes, pero nunca eran el verdadero Oz. Algunos procedían de agentes gubernamentales que llevaban a cabo campañas contra los despas, y un tipo incluso me había acusado a mí de ser Oz, oculto a plena vista. Pero este era diferente, como poco porque la conversación terminó conmigo teniendo que huir del país porque la policía de Catar tiró mi puerta abajo por ayudar a un terrorista.
Iba a ser el único momento de mi vida en que me alegrara de que llegase una tormenta de arena.
Hace años, la opulenta Doha recibía el alabador sobrenombre de «la Ciudad de Cuarzo», por su horizonte de LED.
Para los años 40, la arena había llegado a ser para Doha lo que el agua era para Venecia. Tras años luchando contra el desierto invasor, solo aquellos que no habían podido permitirse marcharse seguían viviendo bajo el inmenso horizonte de LED, que seguía anunciando bolsos de lujo sin descanso. Catar había prosperado en los años 30 gracias a la enorme subida del precio del petróleo. El país realizó grandes inversiones para combatir la desertificación con la esperanza de copiar el éxito de Egipto. Durante un tiempo, pareció que podríamos domar a la naturaleza. Entonces, el petróleo se acabó.
Hambrunas, respuestas fallidas y protestas gubernamentales acompañaron a los monzones de arena. Pronto había policía militar por todas partes, dispuesta a detener a cualquiera que pudiera provocar que Catar se convirtiese en el siguiente foco de tensión de los despatriados.
El historial de búsquedas de mi navegador era el menos adecuado.
Nunca imaginé que me alegraría de ver llegar una tormenta de arena.
El manto de la tormenta de arena me mantiene con vida. Oculto de los vehículos blindados que me persiguen, empiezo a ver anomalías en los anuncios LED. Enterrado entre las imágenes está el inconfundible emblema de los despas: una bandera cruzada por una tachadura.
El rastro me lleva hasta las catacumbas situadas bajo el abandonado estadio de fútbol. Un militar cincuentón vestido con bermudas, cuya actitud relajada es extremadamente perturbadora, señala de forma casual con su linterna hacia la entrada de un túnel, protegida por una torreta mecánica. Extiende su mano. «Piotr Guskovsky...», gruñe. Entonces, en perfecto árabe, dice: «Esto ha sido un favor puntual».
Una bandera tachada... El símbolo extraoficial de los despas.
Mientras desaparezco en la oscuridad con el viento aullando sobre mi cabeza, me pregunto si podré volver a llamar a Doha mi hogar.
Poco puedo imaginar que, en menos de un año, el estado de Catar se habrá hundido y la ciudad de Doha se habrá perdido en la arena.